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jueves, 29 de diciembre de 2016

Ya no sé como extrañarte

"Escribo tu nombre como si eso significara algo...
Lo escribo en el atardecer, con colores. Color rojo, amarillo, naranja y los cubro con un poquito de nubes...
A veces los colores lo borran...y vuelvo a escribirlo...
Finalmente desaparece bajo el horizonte."

Esperé (sin esperar) toda mi vida para encontrarte y ya no sé como extrañarte...

Ahí estabas, escondida en el tiempo...cerca...pero lejos. Muy lejos...muchos mundos de distancia...y te regalé partecitas de mí...

Ahí estabas, esperando. Esperando en vano...
Buscando momentos...  y me regalaste partecitas de vos...

Esperé sin esperar todos mis años para encontrarte. Y te encontré, aunque lo mejor sea extrañarte...

"Escribo tu nombre como si eso significara algo...
Lo escribo en el atardecer, con colores. Color rojo, amarillo, naranja y los cubro con un poquito de nubes...
A veces los colores lo borran...y vuelvo a escribirlo...
Finalmente desaparece bajo el horizonte."

Miguel Angel Morata



miércoles, 28 de diciembre de 2016

Como en otoño

Estar lejos tuyo para mi es como la tristeza que me produce ver el último rayo de sol en un atardecer rojizo...

...y te siento...

Cada vez que te vas una parte de mi se va con vos y en tu ausencia siento que el sol ha dejado de acariciarme y me veo  cubierto de otoño...

...y te extraño...

Los días se tornan grises, mi corazón se cubre de hojas secas y camino por la ciudad inmerso en la sensación extraña de no tenerte a mi lado...

...y te pienso...

Pero he aprendido que tras tu partida y cada vez que me lleno de tu ausencia, triste y gris como en otoño, el reloj corre cómplice de mi corazón anhelando el momento en que tus ojos me señalen otra vez la primavera ..

...y te amo...


Miguel Angel Morata


sábado, 17 de diciembre de 2016

Lo que queda del alma

"Crucé el puente peatonal de la ruta 3.
Un día cualquiera...
Mientras caminaba recordaba las palabras de la rubia que me había descartado:

"No sos nadie en mi vida...ni siquiera sos alguien en la tuya"

(Cuando apostás y los dados caen sin número...)

Distraído me encontré con un perro que ladraba ferozmente. Con la cola entre las patas ladraba asustado.
Logré pasar por el costado hablándole para que se tranquilizara.
Tomé el colectivo pensando en ese perro. Estaba lastimado, enfermo y asustado...
Un perro grande, pero parecía un cachorro...


(Cuando la desilusión te golpea como un rayo que te despierta a la realidad y terminás a la deriva)
"No sos nadie en mi vida..."

Al día siguiente volví a cruzar por ese puente y estaba en el mismo lugar,  pero esta vez sentado...con la mirada perdida, sin reaccionar...

¿Esperando a alguien? 

¿Esperando a que lo vengan a buscar?

Lo abandonaron sin contemplación y lo dejaron desprotegido arriba del puente...

Tres días de lluvia torrencial y a veces  me preguntaba que había sido de ese perro. 

¿Seguiría esperando?

¿Habría muerto?

¿Debería hacer algo por él?
No era responsabilidad mía, pero sentía mucha culpa por no haberlo ayudado...

(Buscabas algo que no existía y te hizo recordar tu trofeo de perdedor.)
"...no sos nadie ni siquiera en la tuya)

Un domingo me dirigí hacia el puente con una correa y unas galletitas.
El perro seguía en ese lugar sentado.
Me di cuenta que era cachorro porque las galletitas las devoraba moviendo la cola.
"Tranquilo voy a salvarte la vida" le dije mientras le ponía la correa alrededor de su cuello.
Caminó a mi lado tímidamente.

Ya en casa...bebió agua con desesperación y comió la comida que le serví cómo si fuera un animal.
Al día siguiente lo llevé al veterinario quién le dio antibióticos y un tratamiento para curarle la sarna.

Hoy está en casa recuperándose...tranquilo...
A veces me pregunto que me llevó a salvarle la vida:

¿Humanidad?
No lo sé.

Él, cómo yo, no era nadie en su vida y creo que inconcientemente  sentí que quizás salvándolo podría llegar a salvar algo de lo que queda de mi alma..."

Miguel Angel Morata